Coaching nutricional para la mujer

¡Hola, hola!

Me alegra saber que estás leyendo esto, porque este tema es algo que veo a diario en consulta y me preocupa por lo que te voy a contar.

Vengo a hablarte de la necesidad de controlar todo lo relacionado con la comida (aunque lo puedes aplicar a otros aspectos de tu vida, claro está).

A menudo, una o dos veces al día, alguna de mis chicas viene con estas afirmaciones que me gustaría que leyeras atentamente. Dime si te sientes identificada:

  • Estoy evitando comer pan porque dicen que engorda, y además patata, arroz y todo eso…
  • Es que mi madre dice que tengo que perder peso
  • Como mi marido no engorda, pues en casa hay que si galletas, que si pan… sería injusto hacerle hacer dieta si no la necesita…
  • Las chicas de mi trabajo comen lo que quieren y están perfectas
  • Mi familia siempre ha sido de constitución ancha
  • Tengo las caderas anchas y me gustaría que se me afinara
  • Mis amigas dicen que si me adelgazo conseguiré atraer a más personas
  • Es que siempre traen dulces al trabajo y no puedo decir que no
  • Es que quiero que me valoren y por eso quiero bajar de peso
  • Quiero apuntarme al gimnasio, pero quiero perder peso antes de ir porque me da vergüenza lo que puedan pensar de mí, otras personas.

Hay muchas más, desde luego, pero estas son las más comunes. ¿Te has visto reflejada en alguna de ellas?

Vamos a ver qué es lo que veo yo cuando alguien me dice alguna de estas frases, por ejemplo:

  • Es que mi madre dice que tengo que perder peso. à ¿Y tú? ¿Qué opinas tu? ¿Quieres perderlo o lo haces porque es lo que ella cree que es lo que debes hacer?
  • Las chicas de mi trabajo comen lo que quieren y están perfectas. à Cada persona tiene un metabolismo y una genética y esto es algo que no podemos controlar. Podemos aprender a conocernos y saber donde están nuestros límites, pero las comparaciones no son útiles porque no son reales.
  • Mis amigas dicen que si me adelgazo conseguiré atraer a más personas à las creencias de tus amigas no son tus creencias. Tal vez ellas necesitan creer eso, pero tú tienes que forjar tus propias creencias y reforzar tus valores (Que no son tu imagen) que eso sí es lo que atrae a las personas.
  • Quiero apuntarme al gimnasio, pero quiero perder peso antes de ir porque me da vergüenza lo que puedan pensar de mí otras personas. à ¿Quién son las “otras personas”? ¿Qué importancia merece su opinión para ti? Imagínate que un día vas por la calle y te para una chica y te dice: ¿sabes qué? Para mí, el mejor color del mundo es el azul. ¿Qué pensarías? Probablemente te dirás que muy bien, que no te importa su opinión. Pues ¿por qué debe importarte la opinión de los demás sobre otros aspectos de tu vida? A veces creemos que los demás están pensando sobre nosotros y que se habrán fijado en algo que solo está en nuestra mente, y resulta que los demás están igual de ocupados pensando en qué estaremos pensando nosotras de ellos.

Visto esto, hay cosas que podemos controlar y cosas que no. Y es importante tenerlas claras, porque de esta manera te sentirás más libre, más en paz y podrás vivir sin una carga que nos hemos autoimpuesto.

Cuando hacemos referencia a cosas que podemos controlar y cosas que no podemos controlar, en realidad hablamos de cosas que dependen de mí y cosas que no dependen de mí. Por ejemplo, a veces nos enfadamos por algo que sucede porque es diferente a lo que esperábamos que pasara.

Cuando queremos controlarlo todo, denota inseguridad. Una persona insegura, controla su manera de pensar y esto hace que se cree una falsa idea de que todo lo que piensa u oye es cierto.

Un ejemplo de control muy claro: intentar controlar todo lo que comes, para intentar controlar lo que piensan de los demás de ti o de tu forma física.

Se hace urgente recuperar la confianza en ti misma: debes saber qué puedes controlar  y qué no, para poder tomar acciones en eso que de verdad puedes mejorar y liberarte de la ansiedad y frustración de intentar cambiar cosas cuyo cambio no está en tus manos.

¿Qué cosas NO podemos controlar?

Estas son las que no vamos a poder controlar, en las que, aunque nos empeñemos, no vamos a poder hacer nada sobre ellas, y que por lo tanto es recomendable que desde ahora, dejes de prestarles atención. Estate atenta a cuando te aparecen pensamientos como “es que me ha dicho XXX…” porque es un buen momento para dialogar contigo y decirte “pero bueno, es su opinión, no voy a luchar contra eso ni voy a permitir que me afecte”.

  • Acciones de las demás personas
  • Ideas de las demás personas
  • Palabras de las demás personas
  • Consecuencias de las acciones de las demás personas
  • Sentimientos de las demás personas
  • Creencias de las demás personas
  • Errores de las demás personas

Además, a esta lista se le suman otros factores que no podemos controlar y que afectan a nuestra forma o peso y son:

  • Genética
  • Raza
  • Sexo
  • Edad

Sin embargo, sí que hay cosas que puedes controlar, y por lo tanto es en las que puedes centrarte cuando quieras iniciar algún tipo de cambio, sea de la índole que sea, y son las siguientes:

  • Tus palabras
  • Tus conductas
  • Tus acciones
  • Tu esfuerzo
  • Tus errores
  • Tus ideas
  • Tus consecuencias

Esto sí que debe ser en lo que has de enfocarte. Trabajar para ti, no para los demás, no para encajar en sus creencias, no para responsabilizarte de sus acciones… Has de trabajar para:

  • No herirte ni herir con tus palabras
  • Adecuar tus conductas a tu objetivo sin que esto pueda implicar daño a nadie, ni a ti misma.
  • Tomar parte de tus acciones que serán las que te acerquen a tu objetivo
  • Reconocer tu esfuerzo, y ser consciente de ello
  • Darte cuenta de tus errores y poner solución o proponerte mejoras
  • Trabajar en tus ideas, que pueden convertirse en creencias, para asegurarte que son auténticas, únicas, tuyas.
  • Ser responsable de tus consecuencias, buenas o malas, derivadas de las acciones tomadas.

Así pues, a partir de este momento, te invito a que te cuestiones más a ti misma y cuando tengas alguna reflexión negativa sobre tu capacidad para lograr algo, pregúntate si es algo que puedes controlar o que no. Pregúntate si es algo tuyo o viene del exterior. Y si es externo, suéltalo, libérate.

Con esta paz, te aseguro que tomar las riendas de un cambio de hábitos alimentarios es mucho más fácil y empoderador. ¡Vamos! 😊

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay

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